El reciclado de vidrio

El reciclado y su concepción socioeconómica tiene una historia todavía corta y está, en parte importante, motivada por la necesidad de ahorrar materia prima, preservar los recursos naturales y reducir, o al menos controlar, la producción de residuos en las sociedades industrializadas. La breve historia del reciclado, incluido el del vidrio, tiene poco que ver, al menos en el plano temporal, con la dilatada vida de este material, utilizado desde hace siglos.

Los primeros recipientes realmente de vidrio que se conocen proceden de Egipto y de Mesopotamia y datan del s. XVI, a.C. Pero la época en que este material se empieza a fabricar a buen precio se sitúa en el Imperio Romano. De hecho, corresponde a la época romana el privilegio de haber utilizado más de 130 formas de vidrio, influidos por los modelos de la cerámica y del metal.

Desde entonces, el vidrio ha adquirido una importancia capital en nuestras vidas. La infinidad de aplicaciones hace de él un material indispensable y ha contribuido a un progresivo aumento de su consumo a lo largo de los siglos. Por ello, la posibilidad de reciclarlo ha permitido ahorrar materia prima, preservar recursos naturales y contribuir de esta forma a la conservación del medio ambiente.

El vidrio es una sustancia mineral transparente, mala conductora del calor y la electricidad y con una composición simple. El cristal se constituye principalmente de sílice, silicato de sal y silicato de sosa. Estas cualidades lo convierten en un material con un enorme potencial para el reciclado, ya que se puede aprovechar íntegramente la materia y mantiene todas sus cualidades tras este proceso.

 La importancia de separar 

Las actuales técnicas de reciclado han conseguido que una vez que el envase ha sido utilizado y depositado en un contenedor destinado a su recogida selectiva se inicie un proceso que convertirá ese residuo en una botella, o cualquier otro tipo de envase, nuevo. Para ello, previamente se separan los cuerpos extraños que llegan mezclados con el vidrio, así como los subproductos (tapones, etiquetas...). Posteriormente, y una vez separado el cristal blanco, el vidrio usado es triturado en molinos. La sustancia que resulta de este proceso, que se conoce como calcín, se envía a las fábricas de producción, donde se utiliza como materia prima.

El calcín se mezcla con arena, sosa, caliza y otros componentes y se funde a altas temperaturas, que llegan a alcanzar los 1.500 grados centígrados. El vidrio es homogeneizado hasta obtener una masa en estado líquido: la gota de vidrio, que se lleva al molde que dará forma al nuevo envase.

 Ahorro de energía 

El reciclado de vidrio produce un considerable ahorro energético, además de otras ventajas ambientales. Baste citar como ejemplo que por cada envase que se recicla se ahorra la energía necesaria para mantener un televisor encendido durante tres horas.

  Envases retornables  

Las botellas retornables son envases especialmente diseñados para ser reutilizados. Los envases retornables son recogidos, lavados desinfectados y vueltos a llenar por las empresas embotelladoras.

  

El modelo actual de reciclado de vidrio en España

El reciclado de vidrio en España ha cumplido en 2002 su vigésimo aniversario. Fue en 1982 cuando comunidades autónomas, corporaciones locales y fabricantes de envases de vidrio comenzaron una colaboración para el reciclado de este material. Surgió de este modo el Programa Nacional de Reciclado de Vidrio que ha permitido que, desde su puesta en marcha, se hayan recogido más de cinco millones de vidrio.

Desde 1995, es una sociedad sin ánimo de lucro la que se encarga de gestionar la recogida selectiva de residuos de vidrio en España. Ecovidrio nació como un Sistema Integrado de Gestión de Residuos que continuaba con los programas medioambientales del sector del vidrio y que además estaba en consonancia con la necesidad de adaptar las estructuras del reciclado a las normativas europea y española.

La gestión de Ecovidrio comprende la recogida, transporte, almacenamiento y reciclado de los envases de vidrio, así como la vigilancia de las operaciones y los lugares de descarga. Asimismo, dota de identidad a los envases que recicla mediante el Punto Verde, que implica una “garantía de recuperación” e informa de que el envasador ha pagado para que ese envase de recicle o se valorice. Precisamente son las más de 2.000 empresas envasadoras adheridas a Ecovidrio las que financian sus actividades, cumpliendo así con sus responsabilidades ambientales y legislativas. 

La responsabilidad de Ecovidrio incluye la comunicación con los consumidores y con los colaboradores, así como la investigación en procesos de reciclado y la obtención de fondos. 

Podemos decir a modo de resumen que con el Sistema Integrado de Gestión de Residuos de Ecovidrio ganan los ciudadanos, que siempre tienen cerca de sus casas “iglúes” donde depositar los envases de vidrio; los empresarios quienes cumplen con la legislación debido a que financian el sistema; y los Ayuntamientos, a los que Ecovidrio paga la diferencia entre el coste de recogida tradicional y el nuevo sistema para la recogida selectiva de vidrio.