Incendios
forestales
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Infoecología (agosto 2007). |
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Asimismo, puede leerse como un “tirón de orejas” para todos los políticos que, en el año pasado o antes, han usado irresponsablemente los incendios como arma partidaria y han pretendido reducir el complejo problema social de los incendios principalmente a una cuestión técnica y policial, explican en un comunicado.
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No
existen pruebas de tramas o de terrorismo incendiario, ni nunca existieron.
Tampoco se comprobó que determinados incendios sucedidos en 2006
pretendieran causar alarma social. -
Las
motivaciones políticas, urbanísticas o relacionadas con la venta de madera
tienen “una incidencia cuantitativamente insignificante en relación con
el número total de siniestros”. La principal causa de los incendios es el
uso tradicional del fuego en el medio rural. En este sentido, el elevado número
de quemas autorizadas por la Xunta (una media de 300.000 anuales) y la falta
de su control adecuado originan un número importante de incendios. -
El
“incendiario-tipo” actúa solo, está vinculado a actividades agrícola–ganaderas,
vive en una localidad próxima al lugar del incendio y a veces puede
reincidir, distinguiéndose tres perfiles: el imprudente, el
incendiario y el pirómano. En particular, el imprudente es
responsable de un importante número de incendios, caracterizándose por
usar el fuego como herramienta agraria “de forma indisciplinada,
incontrolada o sin adoptar suficientes medidas de prevención, a lo
que se añade, en no pocos casos, carencia de capacidad física por
razones de edad, lo que, en algunos casos, provocó que el siniestro
tuviese consecuencias fatales”. -
Cuando
los incendios son investigados en profundidad, la proporción de incendios
intencionados desciende del 85% al 60%, por lo que las estadísticas basadas
en simples estimaciones de las causas de los incendios sobrevaloran la
intencionalidad. En
consecuencia, entienden que: -
La Xunta y el resto de las Administraciones, en general, y la Consellería
del Medio Rural, en particular, así como las fuerzas políticas,
deben tomar buena nota de la Memoria de la Fiscalía y actuar en
consecuencia. - Es prioritario incidir sobre las causas inmediatas de los incendios relacionadas con el uso tradicional del fuego en el espacio rural y restringir las autorizaciones de las quemas agrarias, reforzando su control y no concediendo ayudas para ellas. Asimismo, la Xunta debe dar ejemplo y abandonar el uso de las quemas prescritas, añaden en su comunicado -
Las Fiscalías provinciales deben estudiar la posibilidad de interponer
querellas contra los delegados de la Consellería del Medio Rural que hayan
autorizado quemas agrarias que hayan dado lugar a incendios. - Considerar las reformas legislativas propuestas por la Fiscalía, sin incurrir, como indica la propia Fiscalía, “en la ingenuidad de pensar que la ley penal pueda resolver, por si sola, la dimensión del problema”. Por ello, es necesario consensuar un modelo de gestión del monte que tenga como objetivo final superar el enquistamiento de la honda problemática social y política que impide finalizar con esta lacra de los incendios forestales. En este sentido, reclamamos la elaboración de una Ley de Montes autonómica y de un nuevo Plan Forestal de Galicia y la potenciación del papel del Consejo Forestal de Galicia como órgano de participación social. |
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