Del español " Baja Mar "


El nombre de las Bahamas proviene de los primeros exploradores españoles que lo llamaron " Baja Mar ", en alusión a la escasa profundidad de sus aguas, azules, verdes y turquesas durante kilómetros y kilómetros. Cristóbal Colón fue el primer europeo en navegar por las Bahamas, pero siglos después los ingleses se hicieron con ellas. En 1647, un grupo de puritanos se estableció aquí, en una ciudad que llaman Eleuthera (" libertad " en griego). Más adelante, el archipiélago también sirvió de refugio a los piratas, como el famoso Henry Morgan, nombrado " Sir " por Su Majestad británica. Millones de turistas, sobre todo norteamericanos y canadienses, las visitan cada año alojándose en resorts de lujo, lo que supone diez veces más la población total de Bahamas. Otros vienen para practicar la pesca deportiva de marlin en aguas más profundas y de otras especies, en las más someras. Manglares, fondos arenosos, fanerógamas y arrecifes de coral son elementos distintivos de este archipiélago que contabiliza 2.000 islas, islotes y cayos de particular belleza. Sus fondos submarinos han sido poco explorados, de ahí el interés de Oceana en documentarlos.

Vivienda en New Plymouth
  © OCEANA / Paloma Larena



A la vuelta de New Plymouth, nos encontramos con una sorpresa. Un ritmo contagioso de timbales resuena un poco mas allá de donde está atracado el Ranger. Se celebra el Junkanoo, una antigua tradición que proviene de siglos atrás, cuando aquí se practicaba la esclavitud. Dicen que esta palabra tal vez provenga del francés " L’inconnu " ( el desconocido ), por las coloridas máscaras con que los danzantes cubren sus rostros. Otra explicación es que Junkanoo era el jefe de una tribu que pidió a sus amos poder celebrar el Año Nuevo según sus tradiciones.


El Junkanoo es una tradición que proviene de siglos atrás.
  © OCEANA / Nuño Ramos
Dicen que esta palabra tal vez provenga del francés " L’inconnu " ( el desconocido ), por las coloridas máscaras con que los danzantes cubren sus rostros.
  © OCEANA / Nuño Ramos



Hoy ha desembarcado Annie Compton, pues sus compromisos personales y profesionales le reclaman. La generosa ayuda de Annie y su marido Steven Mac Allister ( miembro de la Junta Directiva de Oceana ) ha sido vital para que pudiéramos llevar a cabo la Expedición. Durante las semanas que hemos compartido con ella, Annie ha derrochado una energía y optimismo que parecían inagotables. Me parece que se va muy contenta del trabajo realizado por Oceana, con ganas de abordar nuevos y apasionantes proyectos. " ¡ A por las tortugas, chicos ! ". La vamos a echar de menos.