El
Director de Oceana para Europa, Xavier Pastor, y el Director de
Investigación y Proyectos de esta organización, Ricardo Aguilar,
han presentado hoy en Madrid los primeros resultados de la
expedición del catamarán Oceana Ranger en la que han detectado
graves problemas ambientales en los mares centroamericanos.
Después
de tres meses de navegación, ambos investigadores acaban de
llegar de Fort Lauderdale (Florida), donde el barco de la
organización se prepara para iniciar el cruce del Atlántico
dentro de varias semanas, en dirección a las Islas Azores y luego
hacia el Mediterráneo.
Tras
zarpar de Los Angeles (California) el pasado 17 de enero, el
Oceana Ranger ha surcado las aguas del Pacífico y -una vez
cruzado el Canal de Panamá- las del Caribe, navegando por las
costas de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Belice, Mexico,
Cuba y EE.UU. Los científicos y camarógrafos de Oceana se han
sumergido en el Mar de Cortés (Baja California) así como en los
parques nacionales de la Isla de Coco y los archipiélagos de
Coiba y Cayos Cochinos, entre otros.
El
objetivo era documentar la situación del entorno natural
submarino (*) y comprobar la gestión de algunos de estos espacios
protegidos centroamericanos mediante una innovadora colaboración
entre organismos gubernamentales, ONGs y la iniciativa privada,
con la incorporación a la misma de las comunidades locales de
pescadores e incluso, en algún caso, de las fuerzas armadas.
Este
trabajo conjunto ha conseguido eliminar o reducir de forma muy
importante la pesca furtiva e ilegal, y se ha iniciado una clara
recuperación de los ecosistemas en dichas áreas protegidas.
La
tripulación del Oceana Ranger ha constatado también la existencia
de problemas ecológicos graves en los
mares centoamericanos. Entre ellos destacan el aleteo de los
tiburones por flotas asiáticas y pesqueros locales al servicio de
las mismas, el blanqueo y muerte de corales debido al cambio climático
y la pesca de langostas y moluscos por grupos organizados de
centenares de buceadores con botellas de aire comprimido.
Después
de cerrar su etapa en el continente americano, a finales de este mes
el Ranger cruzará el Oceano Atlántico para dirigirse a los mares
europeos. En su trayecto llevará a cabo proyectos de investigación
y documentación en el archipiélago de las Bahamas, el Mar de los
Sargazos, las Islas Bermudas, el archipiélago de las Azores y el
Gorringe Bank, antes de entrar en el Mediterráneo. Estos proyectos
están relacionados con las migraciones de las tortugas marinas, las
capturas accidentales de estos animales por parte de flotas
pesqueras de distintos países, las montañas submarinas y el
impacto de la pesca de arrastre.
“Una
vez en el Mediterráneo -avanza
Xavier Pastor- el Oceana Ranger
desarrollará proyectos dirigidos a investigar y documentar el uso
de redes de deriva ilegales por parte de una serie de países
mediterráneos, y llevará a cabo trabajos en colaboración con el
sector pesquero para reducir el impacto de los palangres de
superficie sobre las poblaciones de tortugas marinas y tiburones”.
Durante
sus escalas en puertos europeos, los investigadores de Oceana pondrán
también de manifiesto la preocupación de la organización por los
elevados niveles de mercurio encontrados en distintas especies de
pescado, en particular el atún y otros túnidos, y el impacto que
ello tiene sobre la salud de los consumidores.
El
equipo de buceadores de Oceana realizará también proyectos en las
montañas y cañones submarinos del Mediterráneo, así como tareas
de colaboración con los distintos espacios protegidos marinos españoles
y de otros países europeos.
(*)
Resumen de los problemas detectados por el Ranger en
su expedición a través del Pacífico y Atlántico centroamericanos
-
El calentamiento
global, los huracanes y algunas enfermedades de los corales han
modificado la composición de los arrecifes de coral haciendo
peligrar a algunas especies, como los corales cuerno (Acropora
spp.).
-
En el Pacífico
los efectos del calentamiento global y del fenómeno de “El Niño”
han provocado daños severos en los arrecifes mesoamericanos.
-
La captura de
tiburones para cortarles las aletas está llevando a algunas
poblaciones a situaciones muy difíciles, con disminuciones que
en algunos ocasiones superan el 80%, como en el caso del tiburón
de puntas blancas oceánico del Caribe (Carcharhinus
longimanus).
-
La deforestación,
el uso de artes de arrastre y la contaminación ha provocado
incrementos de turbidez en el agua, afectando a los ecosistemas
de prados de fanerógamas marinas y los arrecifes coralinos.
-
La falta de
especies herbívoras a causa de la sobreexplotación pesquera o
epizootias ha propiciado la proliferación de algas en algunos
arrecifes, alterando el dinamismo ecológico.
-
Las alteraciones
provocadas en algunos bosques de quelpos a causa de la
sobreexplotación de los predadores que allí viven han
provocado la explosión demográfica de especies consumidoras de
quelpos, como los erizos, poniendo en peligro el futuro de estos
valiosos ecosistemas.
-
Algunas especies
de meros, roncadores, pargos, jureles, langostas o caracolas
gigantes han sido fuertemente sobreexplotadas y su presencia en
algunas zonas del Caribe han disminuido entre un 50% y un 90%.
La
presencia de basuras flotantes en aguas de Centroamérica es una
constante que, en numerosas ocasiones, alcanza concentraciones
importantes en las zonas donde se encuentran los sargazos flotantes
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