Seis años después del desastre de Aznalcóllar
SEO/BirdLife solicita la inertización de los lodos tóxicos acumulados y la restauración ambiental de la mina

Madrid, Abril de 2004 (Infoecología)

Seo/Birdlife ha pedido la inertización de los lodos tóxicos acumulados tras el desastre de Aznalcollar y la restauración ambiental de la antigua mina, al cumplirse seis años de la catástrofe que amenazó el Parque Nacional de Doñana.

La madrugada del 25 de abril de 1998, seis millones de metros cúbicos de aguas ácidas y lodos tóxicos se vertieron al río Guadiamar tras la rotura de una balsa en las minas de Aznalcollar (Sevilla), en lo que supuso el mayor desastre ecológico de la historia de España, hasta esa fecha. Con el objetivo de tratar de paliar los daños ambientales de la catástrofe, las autoridades ambientales pusieron en marcha dos proyectos de gran magnitud: el Corredor Verde del Guadiamar, promovido por la Junta de Andalucía y el proyecto de regeneración hídrica Doñana 2005 del Ministerio de Medio Ambiente. SEO/BirdLife ha participado en la ejecución de estas dos iniciativas y considera que estas actuaciones son muy positivas para la comarca.

 

Sin embargo, como fue expresado por SEO/BirdLife ante la misión del Consejo de Europa (dependiente del Convenio de Berna) en una reunión celebrada el jueves día 22 de abril, los problemas de Doñana distan mucho de estar resueltos.

 

* A la realización de estos dos proyectos de regeneración no se ha unido una actuación paralela para hacer inertes los lodos tóxicos depositados a cielo abierto en las minas de Aznalcollar tras su recogida. Además, no se ha aplicado hasta la fecha un plan de restauración ambiental, mientras que la presencia de estos lodos representa un riesgo permanente de contaminación.

 

* Las extracciones ilegales de agua para aprovechamientos agrícolas en todo el entorno del Parque Nacional de Doñana, no han sido atajadas y debidamente penalizadas por la administración. Sus efectos sobre el acuífero de Doñana son de enorme gravedad.

 

* El arroyo de la Rocina es uno de los grandes olvidados en estos proyectos de regeneración, aún cuando representa una de las principales cuencas de agua permanente que drenan a las marismas, sin embargo se está viendo gravemente afectado por la ocupación de suelo público y por la extracción de agua para aprovechamientos agrícolas, principalmente de explotaciones de fresas. La roturación y el vertido de agroquímicos, particularmente de nitratos, causa la colmatación del cauce y facilita la eutrofización. El arroyo de la Rocina, además de ser un cauce importante de agua es una enorme fuente de riqueza biológica.

 

Por todo ello SEO/BirdLife solicita:

  • La urgente inertización y sellado de las balsas de lodos tóxicos de las minas de Aznalcollar, así como la aplicación de un plan de restauración ambiental de las minas.

  • Una contundente actuación para evitar la extracción ilegal de aguas destinadas a los cultivos agrícolas del entorno de Doñana que afecta gravemente a los niveles del acuífero 27.

  • Por otra parte, es necesario realizar el deslinde de todas las cuencas vertientes de Doñana actuando de forma enérgica sobre las ocupaciones ilegales y en particular en el arroyo de la Rocina.

La simple existencia de la explotación minera de Aznalcollar es un claro ejemplo de cómo los proyectos especulativos con grandes inversiones de capital, sin más valor para el desarrollo que el que lleva implícito para sus promotores, afecta con periodicidad asombrosamente regular a la conservación de Doñana. El dragado del río para ampliar el Puerto de Sevilla, los planes de regadío o la absurda y recurrente pretensión de construir una carretera que una Cádiz y Huelva por la costa, son una muestra de esos proyectos que nunca deberían haberse planteado, como la mina de Aznalcóllar.

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