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La
Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León confirmaba
que el segundo de los osos que ha aparecido muerto en la montaña
palentina había sido envenenado con Aldicarb. Las organizaciones
conservacionistas Fapas, Fundación Oso Pardo, SEO/BirdLife y WWF/Adena
reclaman actuaciones urgentes para evitar que estos sucesos se repitan
y, muy especialmente, demandan un mayor esfuerzo a las distintas
administraciones para erradicar el uso de cebos envenenados de la
Cordillera Cantábrica.
En
el transcurso del último mes han sido encontrados dos cadáveres de
osos en la Montaña Palentina. Es un momento de recuperación de la
población cantábrica de oso pardo las 4 organizaciones consideran muy
preocupante que la causa de muerte de uno de ellos sea el veneno. Se
trata presumiblemente de un ejemplar joven de entre 1 y 2 años de edad,
del que sólo se hallaron el pasado 4 de septiembre unos restos que,
tras la correspondiente necropsia -en la que se descartó la posible
muerte por traumatismo, disparos o causas nutricionales- fueron
remitidos a un laboratorio toxicológico especializado que ha confirmado
la presencia de Aldicarb.
Ante
este nuevo caso de envenenamiento, Fapas, Fundación Oso Pardo, SEO/BirdLife
y WWF/Adena reclaman que las administraciones competentes pongan
en marcha las oportunas medidas para garantizar la supervivencia
de esta especie amenazada y para preservar los importantes valores de la
Cordillera Cantábrica.
En
primer lugar, las cuatro organizaciones esperan que fiscalías y SEPRONA
que investiguen con todos los medios necesarios estos hechos y aporten
las pruebas necesarias para que los responsables de estos graves delitos
contra el medio ambiente sean llevados ante la justicia y no queden
impunes.
Por
otra parte estas organizaciones quieren expresar su grave preocupación
por la recurrente presencia de veneno en toda la Cordillera Cantábrica,
que ha significado la muerte de, por lo menos, 5 osos desde 1998,
constituyendo una causa de muerte cada vez más destacada para esta
especie. Por ello, las cuatro organizaciones solicitan que, al amparo de
la Estrategia Nacional contra el uso de cebos envenenados, aprobada en
noviembre del año pasado por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente
-y que debe ser dotada del correspondiente presupuesto por parte del
Ministerio para facilitar su implantación-, las Comunidades Autónomas
presentes en la Cordillera Cantábrica pongan en marcha los
correspondientes planes regionales contra el veneno.
Entre
las diferentes medidas que deben de incluir estos planes que, por
supuesto, deben contar con las adecuadas partidas presupuestarias,
destacan aquellas relacionadas con la prevención e investigación. Es
necesario incrementar el control sobre los canales de venta y distribución
de sustancias altamente tóxicas como el Aldicarb (cuya venta está
prohibida por la Comisión Europea desde septiembre de 2004) o los
Carbofuranos, insecticidas altamente letales.
Por
último, y conociendo la estrecha relación existente en toda la
Cordillera Cantábrica entre el uso del veneno y la erradicación de
manadas de lobos, las cuatro organizaciones consideran que es necesario
unificar los criterios que se aplican en las distintas Comunidades Autónomas
y que se elaboren planes de conservación y gestión mínimamente
unificados y coordinados, siguiendo las directrices de la Estrategia
para la conservación del lobo ibérico. Hay que resaltar que Asturias y
Castilla y León ya están poniendo en marcha estos planes de gestión.
“Es
necesario que se pongan todos los medios para erradicar esta práctica
ilegal de toda la Cordillera Cantábrica, o todos los esfuerzos que se
han realizado en los último años para recuperar las poblaciones de oso
pardo se verán en entredicho”, apuntan las ONG firmantes, y
concluyen: “sin embargo, se trata de una lucha en la que debe
participar toda la sociedad, desde los ciudadanos que deben denunciar
estas prácticas ilegales, hasta la administración, que debe velar por
el cumplimiento de la ley”.
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En los últimos años han muerto envenenados estos 5 ejemplares
en la Cordillera Cantábrica:
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Marzo/1998. Cangas del Narcea (Asturias). Hembra joven
envenenada con Carbofurano.
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Mayo/2000. Cervantes (Lugo). Macho joven envenenado con
Carbofurano.
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Junio/2000. Degaña (Asturias). Macho adulto envenenado con
Carbofurano.
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Junio/2001. Triollo (Palencia). Hembra adulta envenenada con
Aldicarb.
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Septiembre/2005. Cervera de Pisuerga (Palencia). Oso joven aún
sin sexar envenenado con Aldicarb.
La
población oriental de la Cordillera Cantábrica, que se extiende
entre León, Palencia y Cantabria, cuenta con entre 25 y 30
ejemplares, siendo el número de machos tres veces superior al de
hembras. La población occidental cuenta con 80 – 100
ejemplares. |
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