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Un
nuevo informe revela que la creciente demanda de piensos y agrocombustibles
en Europa tiene como consecuencia la pérdida de grandes masas forestales,
graves emisiones de efecto invernadero y conflictos rurales en los países
del Sur.
La Unión
Europea
en su conjunto necesita más de 16 millones de hectáreas de superficie agrícola
cada año para alimentar a su ganado y cada vez más a sus vehículos, lo
que supone un área equivalente a la suma de la superficie agrícola de
Alemania y Hungría, explica la ONG Amigos de la Tierra en un
comunicado.
La
inmensa mayoría de estas tierras están en América Latina. España es el
segundo país que más superficie necesita per cápita de toda
la UE.
La investigación muestra que el mayor consumidor de tierras es la soja,
importada a Europa fundamentalmente para alimentación animal, pero cada vez
en mayor medida para producir agrocombustibles (también conocidos como
biocombustibles). La producción de soja es uno de los más importantes
causantes de deforestación en América Latina, y se asocia a la degradación
ambiental y social generalizada, incrementándose no sólo el uso de
pesticidas, si no también la violencia por la propiedad de las tierras, y
los abusos de los derechos humanos de las comunidades locales y campesinas.
Además, los consumidores europeos no son convenientemente informados de que
gran parte de esta soja está modificada genéticamente, ya que las actuales
leyes de etiquetado de estos productos no se aplican a los derivados de
animales alimentados con transgénicos.
Otros
hallazgos destacados del informe son:
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La
población de Chipre, España y Dinamarca es la que más productos
animales consume. Utilizan respectivamente 340, 253, 243 m2 por persona
fuera de sus fronteras tan solo para producir la soja necesaria para
alimentar a sus animales de granja.
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Alemania,
Francia y el Reino Unido en conjunto necesitan 4,5 millones de hectáreas
para obtener la soja que mantiene su dieta actual.
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El
principal cultivo utilizado para producir agrodiésel en Europa es la
colza (56%), para lo que se necesitan más de 2 millones de hectáreas
de tierra agrícola. Le sigue la soja (17%) y el aceite de palma (7%).
Amigos
de
la Tierra
y COAG, junto al resto de grupos de Amigos de
la Tierra Europa
y
la Coordinadora Europea
Vía
Campesina, consideran que si
la UE
está comprometida firmemente a enfrentar desafíos como el cambio climático,
la pérdida de biodiversidad global, los derechos humanos, y enfrentarse a
la crisis alimentaria, debe reducir de forma urgente su dependencia de
importaciones de soja y detener el uso de cultivos para la producción de
agrocombustibles.
David
Sánchez, responsable de agricultura y alimentación de Amigos de
la Tierra
afirmó: “El apetito europeo por carne, leche y huevos, junto con el
incremento de la demanda de agrocombustibles, está suponiendo un impacto
masivo en los países del Sur. La agricultura de estos países se está
expandiendo para responder a la demanda europea con un tremendo coste para
la conservación de los bosques, las comunidades rurales y el clima.”
Andoni
García, miembro de
la Ejecutiva
de COAG señaló: “Hay que cambiar las políticas agrícolas y comerciales
europeas en clave de soberanía alimentaria para eliminar la dependencia de
importaciones de soja de países del sur, permitiendo que los agricultores
puedan cultivar sus propios piensos y apoyar un modelo de agricultura social
y respetuosa con el medio ambiente.”
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