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Diciembre
2003.-
La
Comunidad
de
Madrid
cuenta
desde
hace
16
años
con Brinzal,
el
único
`hospital`
de
aves
rapaces
nocturnas
que
existe
en
España
en
el
que
más
de
300
de
estos
ejemplares
se
recuperan
cada
año
de
las
heridas
causadas
por
atropellos,
disparos
y
tendidos
eléctricos
para
seguir
volando
en
libertad.
Conchita`,
un
búho
real
de
siete
años,
no
corrió
la
misma
suerte
pero
desempeña
una
importante
labor
en
el
centro.
Hace
tres
años
alguien
la
encontró
con
un
ala
electrocutada
por
uno
de
los
muchos
tendidos
que
aún
existen
sin
aislar
en
la
región
madrileña.
Los
biólogos
de
Brinzal
no
pudieron
devolverle
el
vuelo,
pero
le
"dieron
un
trabajo
como
madre
adoptiva
de
las
crías
y
jóvenes
que
llegan
al
centro",
cuenta
Patricia,
una
de
las
expertas
que
trabajan
allí.
"Cada
día
muchas
rapaces
nocturnas
como
`Conchita`
resultan
heridas
o
huérfanas,
en
el
95
por
ciento
de
los
casos
por
culpa
del
hombre
a
causa
de
disparos,
atropellos,
venenos,
tendidos
eléctricos
o
la
desaparición
de
sus
nidos",
explica.
Buhos
y
lechuzas,
los
más
habituales
Sus
pacientes
más
habituales
son
búhos
y
lechuzas,
pero
el
centro
está
preparado
para
atender
a
los
siete
tipos
de
rapaces
nocturnas
que
habitan
en
la
Comunidad
de
Madrid:
búho
real,
lechuza
común,
cárabo,
búho
chico,
lechuza
campestre,
mochuelo
y
autillo.
Raúl,
otro
de
los
biólogos,
señala
que
"normalmente
son
las
personas
que
se
las
encuentran
las
que
las
traen,
o
en
su
lugar
las
llevan
a
la
policía,
que
hace
de
intermediario,
pero
vemos
que
la
concienciación
es
cada
vez
mayor,
tanto
a
la
hora
de
traerlas
y
no
dejarlas
en
casa
como
a
la
de
apadrinarlas".
En
el
periodo
de
tiempo
que
va
desde
que
la
rapaz
ingresa
en
Brinzal
hasta
que
echa
a
volar
de
nuevo,
los
tres
biólogos
profesionales
y
los
40
voluntarios
de
esta
ONG
derrochan
esfuerzos,
dedicación
y
"mucho
cariño",
afirma
Patricia.
Y
añade:
"El
primer
paso
cuando
llegan
consiste
en
hacerles
un
chequeo
y
establecer
un
tratamiento,
si
es
necesario
operar
las
llevamos
a
la
Facultad
de
Veterinaria
de
la
Complutense
y
después
seguimos
el
tratamiento
aquí".
Las
rapaces
suelen
pasar
en
el
centro
unos
tres
meses:
el
primer
mes
hospitalizadas,
el
segundo
en
rehabilitación
y
el
tercero
para
recuperar
el
vuelo
y
prepararse
para
adaptarse
a
la
naturaleza.
"Una
vez
han
pasado
por
las
naves
de
vuelo
en
las
que
les
ponemos
ratones
vivos
para
que
los
cacen
y
vemos
que
tienen
ya
capacidad
para
defenderse
en
la
naturaleza,
que
tienen
instinto
de
caza
y
que
lo
desarrollan,
las
soltamos",
dice
Patricia.
Brinzal
nació
en
1987
a
iniciativa
de
un
grupo
de
amigos
de
un
instituto
de
Aluche.
Dieciséis
años
más
tarde,
la
mayoría
de
ellos
sigue
al
frente
de
la
asociación
promoviendo
actividades
para
complementar
las
subvenciones
que
reciben
de
la
Consejería
de
Medio
Ambiente
y
seguir
así
adelante
con
su
proyecto.
Hasta
150
"pacientes"
en
verano
En
la
actualidad,
más
de
70
rapaces
nocturnas
(el
número
se
eleva
hasta
150
en
verano)
se
recuperan
en
su
hospital,
situado
en
unos
terrenos
cedidos
por
la
Dirección
General
de
la
Juventud
junto
al
albergue
de
la
Casa
de
Campo,
donde
acogen
además
una
"pareja
de
irrecuperables"
de
cada
especie,
como
`Conchita`,
que
ayudan
a
salvar
a
los
más
pequeños.
Brinzal
tiene
puesto
en
marcha
un
programa
de
apadrinamiento,
mediante
el
cual
los
interesados
pueden
subvencionar
con
60
euros
la
recuperación
de
un
ejemplar
y
ser
testigos
directos
del
feliz
momento
en
el
que
una
de
estas
aves
recupera
la
añorada
libertad
en
la
naturaleza.
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