La columna verde

 El concepto de desarrollo sostenible

Por Iván Marcos Fernández. En el año 1987 el World Conservation Strategy  utiliza por primera vez el concepto de desarrollo sostenible, que también se menciona en el célebre Informe Brundtland (1987), realizado por una serie de expertos de temas medioambientales. El término en cuestión hace referencia a un crecimiento económico susceptible de satisfacer necesidades de nuestras sociedades en términos de bienestar, a corto, medio y largo plazo. Por otra parte establece la hipótesis de que el desarrollo debe responder a las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras.

 

La garantía de un equilibrio del medio ambiente en materia de recursos y de actividad económica son objetivos fundamentales del desarrollo sostenible, que tiene en la rigidez en la aplicación de las normas y en la transformación de los modelos de desarrollo dos de los obstáculos que impiden que se cumplan ambos objetivos.

 

El término no tiene una definición única. En la actualidad, en la temática del desarrollo se mueven múltiples formas y definiciones (desarrollo endógeno, local, sostenible, a escala humana) que hacen muy diferentes los objetivos a alcanzar por los diversos agentes sociales, por lo que algunos teóricos plantean que el desarrollo sostenible consistiría en sostener los recursos naturales (Carpenter, 1991), sostener los niveles de consumo (Redclift, 1987) o lograr la sostenibilidad de todos los recursos: capital humano, capital físico y recursos ambientales (Bojo, 1990).

 

El desarrollo sostenible expresa dos ideas muy claras: el uso racional de los recursos naturales y la protección del ecosistema mundial en las figuras de los ciudadanos (respeto al medio, cambio de hábitos), ciencia (conocimientos y soluciones) y poderes públicos (legislación y cooperación con otros países).

 

El concepto tiene un gran atractivo para los medios de comunicación y en el conjunto de la sociedad, ya que es una idea muy generalizada en todos los grupos de opinión, y el hecho de tener tintes solidarios (“no destrozar el planeta para las generaciones futuras”) ha sobredimensionado este concepto que se ha añadido a la máquina del marketing (aspecto muy estudiado por Miren Etxezarreta*).

El desarrollo sostenible está articulado en función de tres variables:

1.      Gestión de recursos (conservación y calidad de los suelos, control y calidad del aire).

2.      Gestión de la movilidad (ordenación física, gestión del tráfico).

3.      Producción y servicios (gestión de residuos industriales, contabilidad ecológica).

La importancia del concepto, en lo que se refiere a su significado, y su aplicación por los diferentes agentes de la sociedad aumentó a partir del V programa comunitario en materia de medio ambiente (1993-2000), el cual enunciaba un título bastante claro de la orientación de las políticas medioambientales a desarrollar en los próximos años en el ámbito europeo: “Hacia un desarrollo sostenible”.

* Profesora del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Iván Marcos Fernández es Geógrafo

ivanmarc@mi.madritel.es