Conselleira
de Política Territorial
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Por Arturo Larena (Santiago de Compostela, febrero 2007). |
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Responsable de territorio, infraestructuras, urbanismo y transportes, María Jóse Caride, defiende que el urbanismo no es sinónimo de corruptela y que ejercido con responsabilidad es fundamental para vertebrar un territorio, pero asegura con rotundidad que si algún alcalde realiza operaciones irregulares "espero que esté temblando".
"Quien
no actúe así debería echarse a temblar" y "que sea perseguido
por la justicia, que es lo que los ciudadanos deseamos", añade
Caride (Vigo, 1966), quien pide que, a pesar de los últimos escándalos,
no se mezcle "urbanismo con corruptela, porque bien desarrollado es
una pieza clave para la ordenación" territorial. No
obstante, la última palabra la tienen los ciudadanos, por que son ellos
quienes pueden optar entre "el todo vale" o una gestión
responsable, porque aquí -en política- también hay comportamientos
distintos, recuerda la conselleira. Una herencia endiablada Así,
se muestra vehemente cuando asegura que el Gobierno de la Xunta y la
sociedad gallega recibieron del anterior ejecutivo del PPdeG "una
herencia endiablada" en materia de ordenación territorial, ya que
los populares "no fueron capaces de hacer un plan de
infraestructuras" ni desarrollar instrumentos de configuración del
territorio. Según
Caride, profesora de Economía en la Universidad de Vigo y experta en
transportes por la Universidad de Leeds (Gran Bretaña), la ordenación
territorial "siempre fue el patito feo" con el PP, y pone como
ejemplo la AP-9, la autopista del Atlántico, la mejor y más utilizada
infraestructura de Galicia, la joya de la corona que se malvendió a
comienzos de los años 2000 y cuya concesión se aumentó 25 años. "Todos
los ciudadanos gallegos pagaremos hasta 2048 por utilizar la AP-9 y claro
que me parece una mala herencia, nos han dejado un país hipotecado... con
la autopista Santiago-Dozón con 75 años de concesión a una empresa
privada después de que la Xunta pagase 60 millones de euros". Por
eso, se muestra orgullosa del cumplimiento de un compromiso, la eliminación
del peaje entre Barcala- A Coruña y el de Rande, "algo siempre
prometido por todos los políticos pero que nadie consiguió", aunque
ahora "no analizamos más casos de liberación de peajes", que
en muchos casos reclaman quienes dejaron "una herencia endiablada y
se encargaron de vender nuestras infraestructuras". Caride
recuerda además el caso de la vía rápida del Salnés. Apenas 13 años
después de su inauguración ha tenido que ser cortada por la Xunta para
abordar obras de emergencia, y es un ejemplo "de una situación
claramente irregular". O el saneamiento, ya que nada más asumir el
Gobierno "nos encontramos una multa de la UE por la falta de depuración
de la ría de Vigo". Rías sin depurar "Tenemos
las rías gallegas sin depurar", cuando "todos sabemos que es
una condición básica para seguir manteniendo el atractivo de nuestro país,
porque una de nuestras mayores riquezas es el mar, ya sea para disfrutar
de él o para obtener recursos económicos", añade. Por
ello considera fundamental la iniciativa de la Xunta para proteger de
forma cautelar la franja costera de 500 metros, ya que actualmente
"no tenemos ningún concello litoral con el Planeamiento adaptado a
la legislación vigente", pese a que el plazo venció en enero de
2006, ya que la Ley del Suelo de 2002 tipificaba un periodo de tres años
para adaptarse. "Muchas
de nuestras villas marineras, que han tenido un desarrollo pausado, en los
últimos años han experimentado un boom del ladrillo espectacular, que
puede tener graves repercusiones cuando ese crecimiento del hormigón no
se produce de forma ordenada". Preservar la costa No
cree sin embargo que los municipios costeros se puedan convertir en el
Benidorm del Atlántico, ya que "con el anteproyecto de medidas
urgentes lo que decimos es que hasta que sentemos las pautas y
establezcamos dónde se debe construir y los ayuntamientos adapten sus
planeamientos a la legislación vigente, se acabaron los nuevos
desarrollos en la franja de los 500 metros". Señala
que la medida no debe ser vista con recelo ni por los concellos ni por los
promotores, pues afecta a menos del 1 por ciento del suelo urbanizable de
Galicia y a menos del 13 por ciento del suelo urbanizable de los
municipios costeros. "Lo
que no era lógico era que alguien se compraba un piso de lujo en Madrid y
le regalaban uno en la costa gallega que no reunía las condiciones de
calidad, ni de saneamiento con fosas sépticas y sin garantizar espacios o
servicios públicos para que la gente, a largo plazo, desee seguir
viniendo a Galicia". Se
trata de una cuestión de desarrollo sostenible y ordenado. "No
podemos permitir que porque hoy en día se desarrolle bien el sector de la
construcción seamos depredadores y mañana no tengamos atractivo ni para
el turismo ni para la vida en nuestras ciudades costeras". No
cree que se haya acelerado la aprobación de Planes por este anteproyecto
de ley, ahora en trámite parlamentario, pero advierte que estos se
"verán con cuidado". Asimismo, ofrece a los concellos la ayuda
de la Xunta con subvenciones al planeamiento y el apoyo de técnicos del
futuro Instituto de Estudios del Territorio y de la Agencia de Protección
de la Legalidad Urbanística". La
Agencia es un organismo consorciado con los concellos y que permitirá
parar las irregularidades nada más detectarse, porque "este país ha
vivido con la sensación del 'ti vai facendo' que aquí no se tira
nada", pero el "todo vale" se acaba y lo ideal sería
detectar una situación irregular antes de tener que tirar una casa. Así
recuerda que la Ley es igual para todos y por eso la Xunta a abierto un
expediente informativo para investigar y determinar si se ha producido una
situación irregular con la vivienda de la delegada de Costas en
Pontevedra. Demoliciones Preguntada
sobre la posibilidad de voladuras de las edificaciones ilegales señala
que "hablar de demoliciones siempre son palabras mayores",
aunque recuerda que "la Xunta tiene muchos expedientes de reposición
de la legalidad que llevan aparejada la vuelta a la situación
precedente". Hay
viviendas "en sitios emblemáticos de nuestra costa" y aunque
reconoce que una demolición es traumática en muchos casos no se ha hecho
de forma malintencionada sino por una mala información. "Indudablemente el ciudadano puede contra una resolución de Política Territorial ejercer su derecho de acudir a los tribunales y si estos se pronuncian con una orden de derribo, pues hay que derribar". |
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