Los
25 miembros de la UE han acumulado un déficit ambiental del 220%
de su capacidad biológica, lo que supone que los europeos
expolian los recursos del resto del mundo para ocultar su
creciente déficit ecológico, según un reciente informe del WWF/ADENA.
Las
cuentas ambientales de Europa están en números rojos. Por ello,
la Unión Europea y sus Estados Miembro necesitan tomar
urgentemente un nuevo camino de desarrollo que conceda mayor
importancia a los recursos finitos del Planeta. En la Semana en
que los Jefes de Estado de los Gobiernos europeos deberán
respaldar los principios directrices para el desarrollo
sostenible, recuerdan
los ecologistas en un comunicado.
Tony
Long, Director de la Oficina de Política Europea de WWF/Adena,
declaró: “El crecimiento económico que se basa en el
agotamiento de los recursos naturales y la degradación del medio
ambiente simplemente traslada el problema a otras partes del
mundo. Reducir la presión europea sobre la naturaleza resulta
esencial para la prosperidad de Europa y su credibilidad como líder
internacional en desarrollo sostenible”.
Los
niveles de consumo europeos sólo pueden mantenerse importando
recursos naturales, como madera, metales o pescado de otros países.
Pero, a diferencia de las empresas responsables que contabilizan
de forma cuidadosa sus gastos y sus ingresos, Europa no ha llevado
a cabo el seguimiento de sus gastos ecológico.
El
informe de WWF/Adena mide la Huella Ecológica de la UE, que
compara el uso que la población hace de los recursos naturales
con la capacidad que la naturaleza tiene para regenerarse a sí
misma. Con el 7 por ciento de la población mundial, la UE usa el
17 por ciento de los recursos planetarios disponibles. Su Huella
Ecológica es 2.2 veces más grande que la capacidad biológica de
su propio territorio y ha crecido casi un 70 por ciento desde
1961.
La
Huella Ecológica de los países de la UE está por encima de la
media mundial sostenible. Los Estados que tienen una mayor demanda
por persona son Suecia, Finlandia, Estonia, Dinamarca, Irlanda y
Francia, consumiendo entre tres y cuatro veces más que la
cantidad media de recursos disponibles por habitante en todo el
planeta. Hungría, Eslovaquia y Polonia tienen la Huella más
baja; no obstante, siguen utilizando dos veces más de la cantidad
media de recursos que existen para persona.
WWF/Adena
sostiene que, si la UE quiere ser competitiva a corto y largo
plazo, ahora es el momento de construir una “economía
inteligente”, que desacople el crecimiento económico del
consumo. Esto podría lograrse concediendo una mayor prioridad a
las inversiones en los ecosistemas, supeditando los fondos de
subvenciones a la protección de la naturaleza y el desarrollando
sistemas de certificación que aseguren la sostenibilidad en la
fabricación de los producto y en el uso de los recursos.
Dado
que el gasto de energía da lugar la mayor parte de la Huella Ecológica
de la UE, el cambio de una economía basada en el combustible fósil
a la sustentada por las energías
renovables constituiría un factor clave para reducir el déficit
ambiental de la UE. Otras medidas que podrían tomarse serían la
eliminación de determinados subsidios perjudiciales, de
consecuencias económicas, sociales y ambientales adversas, así
como el diseño de políticas de cooperación y desarrollo
coherentes con otras políticas, especialmente la ambiental.
Tony
Long añadió: “Cuanto más tiempo ignoren los dirigentes
europeos el crecimiento del déficit ambiental, la inversión
requerida para corregirlo será más cara y mayor el riesgo de que
los ecosistemas clave se degraden más allá del punto de no
retorno para una fácil recuperación”.
Notas
·
El informe “Europe 2005 – The Ecological Footprint” puede bajarse de: www.panda.org/epo.
La introducción está firmada por José Manuel Barroso,
Presidente de la Comisión Europea.
·
El informe se realizó con el apoyo de la Global Footprint
Network, una organización internacional empeñada en la
construcción de una economía sostenible mediante el desarrollo
de la Huella Ecológica. Para más información: www.footprintnetwork.org
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