Ozono
 Vinculan el aumento de ingresos en urgencias con los episodios  de superación de ozono troposférico

Madrid, junio de 2005, Por Caty Arévalo (Infoecología)

Un estudio de expertos de las Universidades Complutense y Autónoma realizado en Madrid señala que las superaciones en las concentraciones del ozono troposférico en el aire van asociadas a un incremento en los ingresos en urgencias de los hospitales por enfermedades respiratorias y cardiovasculares.


Las investigación que han llevado a cabo en la ciudad de Madrid los científicos Julio Díaz, del Departamento de Física del Aire, de la Complutense, y Cristina Linares, del de Medicina Preventiva, en la Autónoma, determina que "existe una concentración media diaria que marca un umbral a partir del cual niveles superiores comienzan a tener influencia sobre la salud". 

En Madrid este umbral es próximo a los 40 microgramos metro cúbico (ug/m3) y muestra que un incremento de 25 ug/m3 sobre este nivel "se traduce en un aumento del 12 por ciento en la mortalidad y en un 18 por ciento para el caso de los ingresos por urgencias tanto por patologías respiratorias como cardiovasculares", explicaron los expertos.

Estos incrementos en la mortalidad y en los ingresos hospitalarios "son seis veces superiores a los detectados en los contaminantes primarios, como las partículas en suspensión o el dióxido de azufre, para el conjunto de la población", explica Cristina Linares.

La causa estriba en que el ozono troposférico "es un potente oxidante, extremadamente irritante para el sistema respiratorio, en el que produce reducción en la función pulmonar y empeoramiento de enfermedades preexistentes como el asma", añade.


El ozono troposférico, así llamado porque se produce en la troposfera, la capa baja de la atmósfera, nada tiene que ver con el llamado "ozono bueno", situado en la estratosfera, que nos protege de la radiación UV-B, suficientemente energética como para causar importantes problemas sobre la salud de las personas.


El mismo gas por debajo de los 10 kilómetros de altitud, donde se desarrolla la vida humana, pasa de protector a inductor de patologías respiratorias y circulatorias y otros síntomas como irritación de ojos, dolor de cabeza, dolor de pecho y tos.


Además, "existe un nexo entre el ozono troposférico y las patologías cardiovasculares, ya que provoca una disminución en el diámetro de las arterias y aumenta la posibilidad de afecciones relacionadas con procesos vasculares", apunta Julio Díaz.


Los niños, los ancianos, las personas con enfermedades previas y los adultos sanos haciendo ejercicio al aire libre son "los grupos diana" determinados por el estudio para este contaminante fotoquímico, que se produce por la presencia de fuertes concentraciones de óxido de nitrógeno, causados por la combustión de los motores de los coches, al recibir la acción fotoquímica de los rayos del sol.

"En los niños la explicación es que pasan mucho tiempo al aire libre y al ser su frecuencia respiratoria mayor, inhalan más contaminante por kilo de peso corporal y, en el caso de la actividad física, las personas respiran más rápido y profundo, con lo que aumenta la dosis recibida y la penetración del ozono en las zonas más profundas del pulmón", aclara Díaz.


Los efectos sobre el medio ambiente tampoco pasan desapercibidos y en la vegetación, por ejemplo, "episodios cortos a altas o medias dosis, como las registradas habitualmente en Madrid, producen daños sobre las plantas visibles en las hojas mediante manchas punteadas de color rojizo, marrón o púrpura y ataca gravemente a los fresnos".


El ozono malo" reduce la fotosíntesis neta, aumenta el envejecimiento prematuro de las plantas con lo que el rendimiento de los cultivos como la patata o el tomate es mucho menor y contribuye a la oxidación de otros contaminantes, induciendo la llamada "lluvia ácida", según el estudio.


Dada que la tendencia a las concentraciones de este gas en Madrid es creciente (en la última década han pasado de los 20 ug/m3 a los más de 40 ug/m3 de media en 2004) los expertos recomiendan medidas preventivas como "la restricción del tráfico de vehículos y la limitación de su velocidad en aquellos lugares donde se prevé que se superen los umbrales establecidos".

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