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Forestal |
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Por José Luis Segura, Madrid, diciembre de 2005 www.infoecologia.com |
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El
cambio climático será especialmente duro en España, donde la
desertificación avanzará 500 kilómetros hacia el norte. Reducir los
incendios forestales exige diversificar las masas boscosas, perseguir con
eficacia el delito y reforzar las tareas preventivas. La política
forestal española debería conjugar el aprovechamiento económico de los
bosques y el de sus servicios medioambientales y sociales. Las
administraciones y la sociedad han de apostar con más decisión por el
consumo de madera procedente de una gestión forestal sostenible. Estas
son algunas de las principales conclusiones o mensajes del Observatorio
Forestal 2005, organizado por la empresa agroforestal Maderas Nobles de la
Sierra de Segura y celebrado el 6 de noviembre en la feria BioCultura
Madrid 2005, con la participación del Departamento de Medio Ambiente de
Comisiones Obreras, WWF/Adena, Greenpeace y la Asociación para la Defensa
del Bosque Autóctono (ARBA). “La
sequía de este verano ha sido un spot publicitario, apenas un adelanto de
lo que vendrá”. Con esta oscura premonición empezó la breve
conferencia sobre la sequía y el cambio climático que ofreció Jordi
Bigues a modo de prólogo del Observatorio Forestal 2005, del cual es
coordinador. Anunció el periodista y educador ambiental que, según una
previsión del impacto en España del cambio climático, en 30 años el
agua disponible habrá mermado en un 25% y el frente de la desertificación
habrá avanzado unos 500 kilómetros hacia el norte, lo que hará, por
ejemplo, que la sierra de Madrid empiece a parecerse a las de Murcia y
Almería. El autor de Responsarbolidad.
Guía práctica para evitar el cambio climático, la crisis ambiental y
forestal reclamó, entre otras medidas urgentes, la creación de una
“muralla verde” que frene el
progreso del desierto. •
La sequía acentúa la necesidad de una nueva política del agua,
“que
garantice más equidad, más eficiencia y más sostenibilidad” En
el dossier entregado al público asistente al Observatorio Forestal 2005
figuraba una nota de prensa de WWF/Adena que advierte de que una tercera
parte del territorio del Estado español (especialmente las zonas de Almería,
Murcia, Valencia y Canarias) sufre desertificación, un proceso que
origina la pérdida anual de 24.000 millones de toneladas de suelo
cultivable en 110 países. Adena asegura que la agricultura es uno de los
principales culpables de la erosión del suelo, de la sobreexplotación de
los acuíferos y de la contaminación de suelos y aguas. La sequía acentúa
la necesidad de una nueva política del agua, “que
garantice más equidad, más eficiencia y más sostenibilidad”. Este
es uno de los mensajes del artículo titulado La
peor sequía del último siglo del director de la edición española
de World Wath, José Santamarta, participante en las ediciones anteriores
del Observatorio Forestal. La optimización del uso del agua y la apuesta
por tecnologías de desalinización y reutilización de las aguas
previamente depuradas serán fundamentales, en opinión de Santamarta,
para afrontar los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos.
POR
QUÉ ARDEN NUESTROS BOSQUES
2005
ha sido un año dramático en los montes y bosques españoles: 17 personas
muertas, unas 155.000 hectáreas arrasadas. “Este
año nos ha dejado una sensación de fracaso” dijo Joaquín Nieto,
del Departamento de Medio Ambiente de Comisiones Obreras, en su
conferencia sobre los incendios forestales. Las políticas contra los
incendios son más activas y más decididas cada año, y sin embargo el número
de fuegos y la superficie quemada siguen creciendo. Los
datos de CC.OO. indican que la península Ibérica arde mucho más que el
resto del área mediterránea y, con unos 20.000 incendios al año, aporta
nada menos que la mitad de los fuegos forestales de toda Europa. Para
CC.OO., esta calamidad se nutre de tres ingredientes esenciales: la
peligrosa composición de la masa forestal y su mala gestión, la elevada
intencionalidad en los incendios y el fracaso en su investigación y
castigo y el ineficaz sistema de prevención y extinción. En
cuanto a la configuración de los bosques españoles, Joaquín Nieto
destacó, como problema estructural principal, la concentración de
especies “amantes” del
fuego, como el pino y el eucalipto, en grandes extensiones sin apenas
discontinuidad; esos monocultivos resultantes de las campañas de
reforestación de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado. “Si
hay 20.000 hectáreas sólo de pino y se declara un incendio, arden todas”
comentó. La solución pasaría por fragmentar esos bosques con “mosaicos
de diversidad”, construyendo a medio y largo plazo ecosistemas
forestales más variados y por tanto más resistentes al fuego.
•
“Hay
años en que no prospera ni un solo proceso y no hay una sola
condena;
es decir, 11.000 delitos impunes al año” Sobre
las causas de los incendios forestales, las cifras son de escándalo: el
95% se deben a la actividad humana; se ignoran las causas inmediatas en
casi el 20% de los siniestros (77% en Madrid); el 53% son intencionados
(en Galicia, el 81%), lo que significa unos 11.000 fuegos provocados. Y
solamente en el 1% de los casos se practica alguna detención, que no
termina necesariamente en procesamiento ni mucho menos en condena. “Hay
años en que no prospera ni un solo proceso y no hay una sola condena; es
decir, 11.000 delitos impunes al año”. CC.OO.
valora positivamente la prohibición de recalificar durante 30 años los
terrenos quemados, una de las medidas más llamativas de la reciente
reforma de la Ley de Montes. Y es que en el 10% de los incendios
provocados se busca, precisamente, la recalificación. También aplaude el
sindicato la mayor implicación que, al parecer, tendrá en adelante la
Fiscalía General del Estado y la creación de fiscalías especializadas
en las Comunidades Autónomas. Mas le parece, todavía, insuficiente.
CC.OO. propone que los 5.000 agentes forestales que hay en España puedan
ejercer de policía judicial –junto al SEPRONA de la Guardia Civil– en
la investigación y la denuncia de los incendios. Lo planteó ante la
reforma de la Ley de Montes. La ministra de Medio Ambiente estaba de
acuerdo –asegura CC.OO.–; pero el Ministerio de Interior se negó en
redondo. •
Un informe de CCOO propone “la recuperación de las actividades de
aprovechamiento
de los montes a través de una gestión sostenible de los mismos” El
operativo contra incendios también debe mejorar mucho, según Joaquín
Nieto. Todavía la extinción copa las dos terceras partes de los
recursos, “cuando es sabido que los incendios del verano se ‘apagan’ en
invierno”. El periódico Diagonal publicó en septiembre un
reportaje al respecto con la siguiente entradilla: “Al
balance del peor desastre durante la última década le ha seguido el
desmantelamiento de la mayoría de los dispositivos activados durante el
verano. Nuevamente, se ha dejado claro que de lo que se trata es de curar,
no de prevenir”. Elocuente. Tanto en extinción como, más aún, en
prevención, los medios humanos y materiales son claramente insuficientes,
en cantidad y en calidad. Según Comisiones Obreras, hay un agente
forestal por cada 1.000 hectáreas. “Habría
que bajar a 500 hectáreas”, o sea duplicar el número de efectivos,
“sobre todo si se refuerzan las
tareas preventivas y el cuidado de que sean menos agresivas con el medio,
lo que requiere más mano de obra”; mano de obra contratada en
muchos casos sólo para la campaña de verano, en precario, inexperta, con
escasa formación, equipos inadecuados… Entre
muchas otras ideas, el informe de CC.OO. Incendios
forestales 2005. Prevención y extinción. Medios y recursos disponibles
sugiere “la recuperación de las
actividades de aprovechamiento de los montes a través de una gestión
sostenible de los mismos” y “la
búsqueda de nuevos yacimientos de empleo sostenible que a su vez
contribuirían a una mejor conservación de los bosques, a través de la
utilización energética o para compostaje de la biomasa forestal
residual, la certificación FSC de los productos forestales, etc.”.
QUÉ
TIENE QUE CAMBIAR EN LA POLÍTICA FORESTAL
Joaquín
Nieto esbozó parte de lo que pensaba desgranar el responsable del
Programa Forestal de WWF/Adena, Félix Romero, en su conferencia Qué
tiene que cambiar en la política forestal. Tenemos –expuso
Romero– casi cuatro millones de hectáreas reforestadas entre los años
30 y 70 del siglo XX sin apenas diversidad y prácticamente abandonadas a
su suerte, sin realizar entresacas, sin introducción de nuevas
especies… sin seguimiento. Tenemos ecosistemas de alto valor muy
fragmentados, por la urbanización, por los pantanos, las carreteras, las
líneas férreas, las estaciones de esquí… y, consecuentemente, “linces
atropellados, osos aislados, urogallos machacados por las pistas
forestales…”. Este
“desastre” se explica en
parte, según Romero, por el abandono que padece el sector forestal español,
incapaz de competir con el de otros países, que producen madera de mejor
calidad y más barata. Tanto es así que las dos terceras partes de los 45
millones de toneladas de madera que consume anualmente España proceden de
fuera. Pero esto no parece preocupar demasiado a las administraciones
competentes, responsables de que sólo el 5% de los bosques españoles
disponga de un plan de gestión. “Una
situación que se arrastra desde 1959, desde la anterior Ley de Montes”. •
WWF/Adena reclama incentivos económicos y fiscales que animen
a
los propietarios forestales a gestionar los bosques
adecuadamente,
más teniendo en cuenta que cerca del 70% de los
bosques
españoles es propiedad privada
La
política forestal española resulta, por tanto, casi inexistente, según
ADENA; una política que debería conjugar el aprovechamiento económico
de los bosques y el de sus valores medioambientales y sociales. Félix
Romero reveló que responsables actuales y recientes del Ministerio de
Medio Ambiente en cuestiones forestales –o sea, gente del PSOE y del PP–
le confesaron que los políticos no invierten en lo forestal porque la
sociedad no lo reclama. El bosque no da votos. De momento. “No
quieren entender que el sector forestal y la gestión del medio ambiente
son cuestiones estratégicas, fundamentales para el propio futuro del país”,
apostilló Félix Romero. “Es inconcebible, por ejemplo, que aún no haya forma de invertir
fiscalmente parte de lo que los madrileños pagamos por el agua de la
sierra de Guadarrama en la gestión sostenible de esos montes”,
dijo, reclamando a las instituciones instrumentos de este tipo e
incentivos económicos y fiscales que animen a los propietarios forestales
a gestionar los bosques adecuadamente, más teniendo en cuenta que cerca
del 70% de los bosques españoles es propiedad privada. Concluyó
el representante de WWF/Adena llamando a la sociedad a consumir
responsablemente y a las administraciones a adquirir bienes forestales
producidos con criterios de sostenibilidad. ADENA lleva años pidiendo a
los gobiernos locales que apliquen políticas de “compra
verde” de madera y papel. Sin demasiado éxito. El 99,7% de los
ayuntamientos españoles compra madera sin certificar, según la campaña
de Adena Ciudades por los Bosques. De ahí que esta organización ecologista
no dude en felicitar a las instituciones que rompen la norma, como por
ejemplo la Junta de Andalucía, que obtuvo recientemente la certificación
forestal FSC para 12.000 hectáreas de alcornocales en Cádiz y Sevilla. LA
MADERA ILEGAL, UN PROBLEMA PENDIENTE DE SOLUCIÓN
Félix
Romero dejó el campo abonado para la charla de Miguel Ángel Soto,
responsable de Bosques de Greenpeace. Soto se centró en la madera ilegal,
“un problema pendiente de solución” que incluso parece empezar a
preocupar al mismísimo Banco Mundial. La madera ilegal es la que se tala
sin los mínimos criterios de respeto al medio ambiente, vulnerando los
derechos de poblaciones indígenas, violando las leyes locales e
internacionales, la que procede de países en guerra o con enfrentamientos
intestinos y revierte en compra de armas, la que se vende con documentación
falsa, la que se transporta de forma semiclandestina… La que consumimos
aquí en buena medida. Greenpeace
calcula que el 35% de la madera que importa España es ilegal, con un 0,8%
procedente de países en conflicto, como Liberia, Sierra Leona, Congo,
Colombia… Y no sólo madera tropical; también de los bosques boreales
de Rusia, por ejemplo, zonas donde el Estado prácticamente no existe y
son las compañías petrolíferas y madereras quienes imponen la ley, su
ley. “Esta es la huella ecológica
del mercado español de la madera”, remarcó Miguel Ángel Soto. “Y
eso sin contar los productos manufacturados de madera made in China,
procedentes de talas ilegales en Siberia oriental, Malaisia, Nueva
Guinea…”. La Organización Internacional de Madera Tropical se
propuso que para el año 2000 todos los países que la integran tendrían
planes de gestión forestal sostenible que terminaran de una vez con la
producción y el consumo de madera ilegal. Obviamente, no lo ha
conseguido. Incluso en algunos países la situación ha empeorado. •
Se necesita una legislación específica y taxativa, que evite, por
ejemplo, lo sucedido en el
Museo Reina Sofía Al
mismo tiempo, se atisban algunos pasos atinados, en opinión de Greenpeace,
como el hecho de que, gracias a la presión constante del movimiento
ecologista, las instituciones de la Unión Europea hayan elaborado un plan
de acción para el cumplimiento de las leyes y que ciertos países
comunitarios estén firmando acuerdos bilaterales con países productores
para establecer sistemas de seguimiento de la madera, desde la plantación
a la venta. España, por ejemplo, con Bolivia y México. Pero
se necesita mucho más, dice Greenpeace. Se necesita una legislación
específica y taxativa, que evite, por ejemplo, lo sucedido en el Museo
Reina Sofía, acondicionado con jatoba brasileña de más que dudosa
procedencia. La Amazonia brasileña perdió el año pasado una superficie
arbolada de 9.106 kilómetros cuadrados, equivalente al territorio de
Asturias. Aunque parezca una barbaridad, y lo sea, resulta que 2004 fue el
primer año en que se redujo el ritmo de deforestación en el mayor bosque
tropical del mundo, ya que en 2003 la pérdida fue de 18.000 kilómetros
cuadrados. Miguel
Ángel Soto finalizó su intervención arengando al público, a la
sociedad, a las administraciones a consumir exclusivamente madera
certificada y desvelando algún que otro hecho esperanzador, como que la
República Democrática del Congo haya establecido una moratoria sobre
nuevas concesiones de talas mientras se definen nuevos criterios para el
futuro. DEL
DICHO AL HECHO
Las
intervenciones citadas se extendieron más de la cuenta y los
representantes de la Asociación para la Defensa del Bosque Autóctono
apenas pudieron hacer un breve repaso de la historia de ARBA, que ha
cumplido 20 años. Emilio Blanco, uno de sus fundadores, recordó que ARBA
nació del deseo de una serie de amigos amantes de los árboles de pasar
de las palabras a la acción: “Ir al campo y plantar árboles, editar libros sobre árboles, educar a
los chavales, organizar cursos y jornadas…”. ARBA cree que en
estos dos decenios que la contemplan ha habido algunos cambios a mejor.
“Hoy no pasan algunas cosas que
pasaban hace veinte años; a la gente parece que le preocupa un poco más
el medio ambiente, hay una mentalidad más abierta en cuanto a defender el
bosque autóctono…” señaló Emilio Blanco. “Hoy
no resulta tan sorprendente que se hagan jornadas sobre la propagación de
especies autóctonas, sobre restauración del paisaje…”. •
“Aun
sabiendo que mañana se acabara el mundo, hoy plantaría un
árbol”.
Martin Luther King El
reloj apremiaba y el público se quedó con ganas de saber algo más sobre
ARBA. Su página web está en la dirección de Internet www.arba-s.org,
siempre encabezada por una magnífica cita de Martin Luther King: “Aun
sabiendo que mañana se acabara el mundo, hoy plantaría un árbol”. José
Luis Segura
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