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Caza/Libro |
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Madrid, febrero de 2006 www.infoecologia.com |
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Infoecologia.- Los
cazadores españoles contaminan cada año el medio ambiente con más de
seis mil toneladas de plomo en forma de perdigones según una
investigación de la Universidad de León realizada
con el objetivo de conocer la exposición al plomo de varias aves
asociadas a humedales de la comarca de Tierra de Campos de Palencia. El
estudio de , parte del conocimiento de que uno de los metales más tóxicos
que se conocen es el plomo, que además puede afectar a la práctica
totalidad de los seres vivos una vez que es vertido al medio ambiente por
el hombre de diferentes formas (procesos industriales, soldaduras,
construcción, gasolinas, munición, etcétera).
En
el caso concreto de las aves, la intoxicación (“plumbismo”) se
produce fundamentalmente por la ingesta de perdigones que afecta
especialmente a las acuáticas, ya que en las zonas húmedas en las que se
práctica la caza es en donde se dan las concentraciones de plomo más
altas. Se
calcula que en el mundo se producen cada año cerca de 100.000 toneladas
de plomo en forma de perdigones, de las que unas 6.000 son empleadas por
los más de 1.200.000 cazadores de nuestro país. Algunas zonas húmedas
del mediterráneo español, en las que históricamente se ha practicado la
caza de forma intensiva, presentan algunas de las concentraciones más
altas de perdigones a nivel mundial, con cifras que superan los 2,5
millones por hectárea. ANUALMENTE
MUEREN EN ESPAÑA MÁS DE 50.000 AVES INTOXICADAS Estimaciones
de varios estudios señalan que en Estados Unidos mueren anualmente entre
1,6 y 3,8 millones de aves intoxicadas por plomo; en los humedales españoles
la cifra se sitúa en torno a los 50.000 ejemplares. Este grave problema
que afecta a la fauna silvestre ha traído consigo el interés y la
preocupación de la comunidad científica, que ha investigado el plumbismo
desde diferentes enfoques, lo que ha generado la publicación de gran
cantidad de artículos. La mayor parte de ellos se han realizado en zonas
húmedas sometidas a una fuerte presión de caza. Precisamente
por ello, Juan José Rodríguez decidió llevar a cabo un estudio sobre la
exposición al plomo en aves silvestres ligadas a zonas húmedas, “en un
área donde no existiese tradición cinegética sobre acuáticas, ni otras
prácticas que conllevasen tiradas intensas en puestos fijos, no debiendo
existir, por tanto, altas concentraciones de perdigones”. El
lugar finalmente seleccionado fue la Comarca de Tierra de Campos en la
provincia de Palencia, zona muy despoblada y prácticamente sin
contaminación de origen industrial, en la que además están localizados
humedales de importancia con considerables poblaciones de aves. Las
especies con las que se ha trabajado han sido el aguilucho lagunero, el ánade
azulón, la cerceta común y la focha común. Para
llevar a cabo el trabajo se han efectuado radiologías de 1.122 egagrópilas,
(se trata de una bola compacta formada por los restos de los alimentos no
digestibles que es regurgitada por el ave), de aguilucho lagunero para
detectar cuerpos extraños ingeridos y posteriormente expulsados, caso de
los perdigones. También se han radiografiado un centenar de aves vivas, y
se han efectuado análisis de plomo en sangre a partir de muestras extraídas
en cerca de 200 aves de las cuatro especies antes reseñadas, (especial
importancia tiene el hecho de que se muestrearon un total de 28 nidos para
extraer sangre a 64 polluelos de aguilucho lagunero). Finalmente hay que
apuntar que el estudio, que se ha desarrollado entre los años 1997 y
2003, también contempló la realización de 24 necropsias a aves
encontradas muertas o aportadas por cazadores. LAS
AVES ANALIZADAS PRESENTAN ALTOS NIVELES DE PLOMO Los
resultados indican que en los aguiluchos laguneros de la Tierra de Campos
palentina, el contacto con perdigones de caza es bajo, y se produce
especialmente al consumir presas, (aves, sobre todo palomas), que los
contienen en su masa muscular o vísceras. Los análisis de sangre
muestran que un 38,03% de las rapaces presentan niveles altos de plomo
(superior a 0,200 ppm). En
las anátidas y las fochas de la comarca, el porcentaje es
considerablemente más elevado 42,3%. Puesto que prácticamente no
ingieren perdigones en la zona, se presupone que han sido contaminados en
otros lugares. Un estudio realizado por el autor en ánades azulones
(intoxicación experimental con perdigones), ha permitido averiguar que su
total degradación se lleva a cabo en unos 30 días, aunque después el
nivel alto en la sangre se mantine aproximadamente 4 meses. Por ello,
estas aves estudiadas en humedales palentinos presentan altos niveles de
plomo, por intoxicaciones sufridas en otros lugares. La
principal conclusión del trabajo es, en palabras de su autor, que “la
exposición al plomo no es exclusiva de las aves que ocupan áreas
sometidas a fuerte presión cinegética, sino que se debe considerar como
un problema global, y como tal tratar de abordarlo”. Entre las
recomendaciones que plantea, Juan José Rodríguez considera que la más
eficaz de las medidas consistiría en “la utilización de perdigones de
caza elaborados a partir de materiales no tóxicos que sustituyan a los
tradicionales de plomo”. El
libro que recoge esta investigación se titula “Exposición al plomo
del aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) y de otras aves asociadas a
humedales en la comarca de Tierra de Campos palentina”, ha sido
editado en la Serie “Tesis Doctorales 2004”, tiene 304 páginas, y se
puede adquirir por 19 euros en el Servicio de Publicaciones de la ULE |
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