|
Infoecologia.- Más de mil millones de personas en el mundo
carecen de acceso al agua potable. Más de dos mil millones no cuentan con
servicios higiénicos adecuados y la tasa de muerte anual por enfermedades
transmitidas por el agua se estima en más de cinco millones. Además, los
últimos 30 años han visto un declive del 50% en las poblaciones de
especies de agua dulce, un porcentaje muy alto si se le compara con
especies de ecosistemas marinos y forestales.
Con estadísticas como esta, es hora de preocuparse. Con tanta gente
en el mundo sufriendo por la escasez de agua, es tiempo de actuar para
preservar lo que queda de nuestros recursos de agua dulce.
Se deben conocer los mitos y hechos y sobre todo, las soluciones prácticas
a la crisis de agua del planeta, en momentos en que miles de participantes
se reúnen en México para asistir al ‘IV Foro Mundial del Agua’, un
encuentro que apunta a elevar la conciencia sobre los problemas
internacionales de agua e influir en las políticas sobre agua a nivel
global.
Mito: Las represas reducirán la crisis del agua acumulándola para
generar hidroelectricidad y no tendrán impacto negativo sobre el
ambiente.
Hecho: Hay más de 48,000 grandes represas funcionando en el mundo. Muchos
de estos diques, así como otros en construcción, amenazan a la mayoría
de ríos más grandes e importantes del mundo. Un estudio científico
reciente muestra que más del 60% de los 227 ríos más grandes han sido
fragmentados por diques, llevando destrucción a los humedales, una
reducción de especies de agua dulce - incluyendo delfines de río, peces
y pájaros - y el desplazamiento forzado de millones de las personas.
Mientras las represas pueden ser un importante proveedor de energía
hidroeléctrica, no siempre garantizan suministros fiables de agua y
electricidad. Más aún, son muy caras de construir, bastante más
onerosas que las medidas para reducir la demanda usando el agua y
electricidad más eficazmente. En algunos lugares, el dinero gastado en
diques sería de más beneficio socio-económico si se usara para
restaurar los humedales. Antes de construir nuevos diques, los gobiernos
deben seguir las pautas impartidas por la Comisión Mundial de Represas en
el 2000 para mitigar el riesgo. Idealmente, deberían optar por
alternativas sin infraestructura.
Mito: Necesitamos más agua para producir más comida.
Hecho: Ya estamos agotando el 54% de las fuentes de agua dulce accesibles
del mundo, pues sólo el sector de agricultura utiliza el 70%. De este 70
%, más de la mitad se gasta en métodos de irrigación ineficaces. En países
dónde se cultivan algunas de las cosechas "más sedientas" del
mundo - algodón, arroz y azúcar - nuevas prácticas agrícolas aseguran
que los escasos recursos de agua se usen de manera más productiva.
En Sudáfrica, por ejemplo, las buenas prácticas de cooperativismo entre
pequeños finqueros, la planificación de la granja y sistemas de irrigación
por goteo han visto la productividad del agua subir significativamente
disminuyendo la erosión por escorrentías y la contaminación. En India,
los granjeros han desarrollado un sistema de irrigación de arroz tan
eficaz que ha aumentado su rendimiento entre un 20-50%, utilizando mucho
menos agua del ambiente. Debe darse alta prioridad a un uso del agua más
inteligente, apoyar a los agricultores y encargados de irrigación para
aplicar prácticas agrícolas que permitan producir más comida con menos
agua.
Mito: Los hábitat de agua dulce se están conservando a
expensas de las personas.
Hecho: Los estudios de WWF de casos en Colombia, Brasil, Sudáfrica y
China muestran un aumento de ingresos, empleo y rendimiento de la pesca en
conjunción con proyectos de conservación natural de las comunidades
locales. Más de un tercio de las 100 ciudades más grandes del mundo -
incluyendo Nueva York, Yakarta, Tokio, Mumbai, Río de Janeiro, Los Ángeles,
Barcelona, Nairobi y Melbourne - dependen totalmente de bosques o áreas
semi protegidas para la captación de casi toda el agua que consumen. Los
bosques naturales bien manejados minimizan el riesgo de derrumbes, erosión
y sedimentación. También mejoran sustancialmente la pureza del agua
filtrando contaminantes, como pesticidas, y en algunos casos captan y
acumulan el agua. Los países harían bien en adoptar una estrategia de
protección del manto friático del bosque lo que resultaría en un gran
ahorro de costos en el suministro de agua, mejorando la salud de las
poblaciones locales.
Conociendo algunos de los hechos, uno pensaría que los gobiernos
responsables serían expeditos en llevar a cabo soluciones más baratas y
duraderas en el manejo de sus suministros de agua. Tristemente, muchos aún
creen que los proyectos de gran infraestructura, como las represas,
producen resultados más rápidos que los eficientes esfuerzos en pequeña
escala, basados en las comunidades. Los gobiernos también han fallado en
implementar acuerdos previos en un marco nacional y global para el manejo
sostenible del agua.
El agua es un recurso finito, un recurso que se agota rápidamente y no se
puede sostener con proyectos grandiosos. Más bien, debemos concentrar
esfuerzos en su justa distribución, restaurar el manto acuífero y los
humedales, reducir la contaminación y el manejo sostenible de la pesca.
Conservar los ecosistemas de agua dulce no es una alta meta predicada por
el movimiento ambiental sino una base práctica y vital para erradicar la
pobreza. La conservación de ecosistemas de agua dulce puede resultar en
agua potable, agricultura y pesca más eficaces para los pobres.
La conservación de humedales y ríos debe ser una prioridad para los
gobiernos que buscan garantizar el agua y reducir la pobreza. El IV Foro
Mundial de Agua podría ser importante si los gobiernos se enfocan en la
parte que falta: buen manejo de los ríos, humedales y otros cuerpos de
agua dulce como fuente de agua para las personas y la naturaleza.
* Jamie Pittock es Director del Programa de Agua Dulce de WWF
International, Gland, Suiza.
WWF
es una de las organizaciones independientes de conservación más grandes
y con mayor experiencia en el mundo. WWF nació en 1961 y es conocida por
el símbolo del Panda. Actualmente, cerca de 5 millones de personas
cooperan con WWF, y cuenta con una red mundial que trabaja en más de 100
países.
|